tu belleza de mujer distraída,
hoy sin culpa me siento
por amor que entregué con sustento.
De tus cabellos a los pies
recorrí poros y piel,
y el sabor en mis labios dejaste
de esa pasión que entregaste.

Cual luna será la que baña
el sendero de tus curvas,
que con solo pensar me perturbas volviendo a amarte
en cada mañana.
De tu querer fui fiel en desfiladero
donde tu caricia me emboscaba,
y con tregua a ti me entregaba
con alma y corazón por entero.
Hoy no quiero yo despertar
de ese sueño vertiginoso,
contigo seguir el juego clamoroso
de ésta pasión que no tiene par.
Pensamiento escrito el: 25 de enero de 2015
Autor: Jorge Aimar Francese Hardaick
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