Si en osadía prodigiosa
muerdo tus rosados labios,
el esotérico crepúsculo (Activa el audio... suave)
será nuestro testigo
del calor de nuestros cuerpos,
tú y yo, íntegros y genuinos
gozaremos del privilegio,
descartando dudas y resabios.
Como rústico, pero frágil
cual cántaro de barro,
también así nuestras caricias,
y en silencio, los dos postrados,
ante el eterno y sutil altar
de nuestro amor bizarro.
Nada tienes que pedirme,
tu silencio en mis sentidos
es el clamor de tú deseo.
Beso tus firmes muslos
en un lívido vislumbre,
y entre el gemido de tu pasión
quiero con hombría abatirme.
Como tierra suelta y arenosa
en ladera de un volcán,
la candente lava de tu cuerpo
arderá en mis poros abiertos,
y como lobo sediento beberé.
Por siempre fiel y perpetuo
a tu orilla bella y frágil estaré
esperando el final de tu sentir,
que marque a fuego en mi piel...
el mágico secreto de tu existir.
Pensamiento escrito el: 22 de marzo de 2015
Autor: Jorge Aimar Francese Hardaick
DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR (*)
muerdo tus rosados labios,
el esotérico crepúsculo (Activa el audio... suave)
será nuestro testigo
tú y yo, íntegros y genuinos
gozaremos del privilegio,
descartando dudas y resabios.
Como rústico, pero frágil
cual cántaro de barro,
también así nuestras caricias,
y en silencio, los dos postrados,
ante el eterno y sutil altar
de nuestro amor bizarro.
Nada tienes que pedirme,
tu silencio en mis sentidos
es el clamor de tú deseo.
Beso tus firmes muslos

y entre el gemido de tu pasión
quiero con hombría abatirme.
Como tierra suelta y arenosa
en ladera de un volcán,
la candente lava de tu cuerpo
arderá en mis poros abiertos,
y como lobo sediento beberé.
Por siempre fiel y perpetuo
a tu orilla bella y frágil estaré
esperando el final de tu sentir,
que marque a fuego en mi piel...
el mágico secreto de tu existir.
Pensamiento escrito el: 22 de marzo de 2015
Autor: Jorge Aimar Francese Hardaick
DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR (*)
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