ya no vives en el cuerpo,

majestuosa en libertad.
No te tiene ni el recuerdo
porque has muerto para siempre,
tu tristeza en alegre valentía
se despidió de tu tormento.
Yo doy verso a tu elegancia
en el recuerdo de una brisa,
tan colosal en primavera
el otoño llegará sumiso.
Con tu presencia incorpórea
hoy ya estás en el Olimpo,
bella alma que añejo fuiste
sin pronunciarlo te despediste
sin pensar en otra cosa,
tu encarnar en otro vientre
cuando el fuego este al poniente...
un nuevo cuerpo ya te espera.
Pensamiento escrito el: 3 de abril de 2015
Autor: Jorge Aimar Francese Hardaick
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